Hay lugares que forman parte del paisaje de una ciudad hasta convertirse en uno de sus símbolos. Es el caso del Peine del Viento, la icónica obra de Eduardo Chillida que se encuentra frente al mar Cantábrico, en uno de los extremos de la bahía de La Concha. Tres grandes esculturas de acero se funden con las rocas del litoral y reciben, una y otra vez, el impacto de las olas.
Un icono de San Sebastián
El Peine del Viento, conocido en euskera como Haizearen orrazia, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de San Sebastián. Este conjunto escultórico se encuentra en el extremo del monte Igeldo, al final de la playa de Ondarreta y en el extremo izquierdo de la bahía de La Concha. La obra está formada por tres esculturas de acero corten, cada una de ellas de aproximadamente 10 toneladas de peso, que están incrustadas en las rocas frente al mar.
El acero corten tiene una característica muy particular: se autooxida en su superficie y genera una película de óxido que protege el interior de la pieza. De esta manera, el material muestra de forma natural el paso del tiempo y la acción de los elementos.
Las tres esculturas presentan un tronco prismático que se divide en cuatro brazos, doblados de distintas maneras y con diferentes longitudes en cada pieza. Sus formas geométricas contrastan con la irregularidad de las rocas y con la fuerza cambiante del Cantábrico, creando una imagen que se ha convertido en inseparable del paisaje donostiarra.
La obra se completa con el espacio arquitectónico diseñado por el arquitecto vasco Luis Peña Ganchegui. En los alrededores también se instalaron salidas de aire y agua que aprovechan la fuerza de las olas cuando rompen contra las rocas y las esculturas.

La historia de una obra frente al mar Cantábrico
La relación de Eduardo Chillida con este lugar comenzó mucho antes de que existiera el Peine del Viento. Cuando era pequeño, el escultor donostiarra solía escaparse hasta este punto de la costa para disfrutar del mar y contemplar el impacto de las olas contra las rocas.
El artista comenzó a trabajar en la serie de esculturas titulada El Peine del Viento en 1952 y continuó desarrollando diferentes piezas hasta 1999. En total, la serie está formada por 23 esculturas, aunque la situada en San Sebastián es, sin duda, la más conocida.
De hecho, su nombre original es El Peine del Viento XV, ya que ocupa el decimoquinto lugar dentro de esta serie. Otras obras pueden encontrarse en lugares como el Museo Reina Sofía de Madrid, el Palacio de la Unesco en París o Chillida Leku en Hernani.
En un principio, Chillida había planteado colocar una única escultura en este enclave, pero finalmente decidió instalar tres. Las dos más cercanas, situadas a derecha e izquierda, se encuentran enfrentadas y representan el pasado, mientras que la tercera, situada más alejada, se orienta hacia el horizonte y representa el futuro.
La obra definitiva quedó finalizada en 1976 y, en 1977, Chillida la regaló a la ciudad. Lo que inicialmente había comenzado como una exposición temporal terminó convirtiéndose en uno de los lugares más emblemáticos de San Sebastián.
Una de las particularidades del Peine del Viento es que no se trata simplemente de unas esculturas colocadas frente al mar; el entorno forma parte de la propia obra. Las piezas están integradas en las rocas y reciben directamente el impacto de las olas, de manera que el viento, el agua y el movimiento del Cantábrico se convierten en parte de la experiencia.
Es precisamente esta integración entre escultura, arquitectura y paisaje la que hace que el Peine del Viento sea mucho más que un monumento que visitar. Cada visita puede ser diferente dependiendo del estado del mar, del viento o de la luz.

Cómo llegar al Peine del Viento
El Peine del Viento se encuentra al final del Paseo Eduardo Chillida, junto a la playa de Ondarreta y en el extremo del monte Igeldo. Se puede llegar caminando desde el centro de la ciudad siguiendo el paseo de la bahía de La Concha hasta Ondarreta y continuar por el paseo hasta alcanzar las esculturas.
También se puede llegar en autobús urbano, con diferentes líneas que conectan el centro con la zona de Ondarreta. Si prefieres desplazarte en coche, ten en cuenta que el acceso hasta las propias esculturas no está permitido, por lo que tendrás que dejarlo en las inmediaciones y continuar a pie.
Una vez allí, merece la pena detenerse frente a las esculturas y observar cómo el mar entra en contacto con ellas. El sonido de las olas, el viento y las formas del acero hacen que el entorno sea especialmente atractivo para contemplar con calma.
Otras obras de Eduardo Chillida en San Sebastián
El Peine del Viento no es la única obra de Eduardo Chillida que puedes encontrar en la ciudad de San Sebastián. La capital donostiarra conserva otros trabajos del escultor que permiten acercarse a su relación con el espacio y con el paisaje.
En uno de los miradores del Paseo de la Bahía de La Concha, justo antes de llegar al túnel de Miramar, se encuentra la obra Homenaje a Fleming, tributo al médico y científico británico descubridor de la penicilina.
También en el entorno del Palacio de Miramar, en el Pico del Loro, el saliente rocoso que separa la playa de La Concha y la playa de Ondarreta, se encuentra la obra Besarka (“Abrazo” en euskera), dedicada al pintor donostiarra Rafael Ruiz Balerdi.
Reserva hotel cerca de la bahía de la Concha
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El Hotel Intelier Victoria está situado en una zona céntrica, muy cerca de la bahía de La Concha, mientras que el Hotel Intelier Villa Katalina se encuentra junto a la Catedral del Buen Pastor, en pleno centro histórico. Ambos hoteles son un buen punto de partida para recorrer la ciudad y acercarte hasta Ondarreta y el Peine del Viento.
Sigue las huellas de Chillida, recorre la bahía de La Concha y descubre uno de los rincones más emblemáticos de San Sebastián.


